La pasividad y la mansedumbre no implican bondad, como la rebeldía no significa salvajismo. Emma Goldman

  • Facebook: pages/Ateneo-Republicano-de-la-Alpujarra/170224643024430
  • Twitter: AlpujarraRepubl
  • YouTube: user/AlpujarraRepublicana?feature=mhum
Tenemos 79 invitados conectado(s)

música

Entrevista. Juan Perro: "Cuando las banderas se agitan sobre las cabezas, el pensamiento se esfuma de inmediato"

Enrique Mariño. El maestro Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) se hace llamar aprendiz. Erudito de la música, iba para profesor de filosofía cuando la movida se le cruzó delante: Radio Futura. Luego importó el son cubano y paseó por aquí a Compay Segundo —aún faltaba para el Buena Vista Social Club de Ry Cooder—. Latino cuando lo moderno, tuvo que ponerse la careta de Juan Perro para emprender una larga travesía por Cuba, México o Nueva Orleans. Con El viaje (La Huella Sonora) ha vuelto a casa: un disco en el que ha vaciado su mochila, donde cabe todo lo afro, y se hace acompañar sólo por su guitarra. Mañana lo presenta con su sexteto en el Teatro Rialto de Madrid.

Su trabajo tiene rasgos esquizoides, pues alterna la investigación teórica con la práctica sobre las tablas. Al tiempo, usa el ordenador para escribir sus tesis y libros, pero se resiste a prescindir del bolígrafo para anotar las letras de sus canciones.

Me obligo a hacer cierto tipo de reflexiones o búsquedas de versos en un cuaderno de viaje, que siempre llevo conmigo. Mantengo el ejercicio caligráfico como una operación que no pierda por completo la memoria de la infancia, porque hay datos que es importante preservar. Todas las tecnologías tienen un componente técnico y también estético: aportan algo concreto, y una no anula la otra. Sucede igual con la bicicleta y el automóvil.

¿Hay alguna diferencia a la hora de escribir las letras a mano?

Sí. En las letras de las canciones, voy todo el rato de la escritura manual a la electrónica. Cuando tengo que probar variantes de un verso, lo primero que hago es escribirlo veinte veces a mano. Tacho y escribo encima, hasta que la idea se sostiene y la paso al ordenador. En cambio, cuando escribo prosa, voy directamente al ordenador.

Leer más...



Podemos y lo que sí se puede en economía

Economía

Alfredo Serrano Marcialla. Desde hace años, la casta económica en España se ha empeñado en presentar como imposible todo aquello que no quiere que suceda. Apoyada en la teoría económica dominante (la misma teoría neoclásica que ni supo prever la crisis ni sacarnos de ella), intenta convencernos de que sólo hay un camino posible, esto es, una suerte de pragmatismo económico circunscrito a aquello que interesa a un poder económico que siempre viaja en business class.

Sin embargo, todo este montaje comenzó a desvanecerse en el momento en el que el pragmatismo de la política económica española dejó de ser pragmático para el bienestar de la mayoría social. En estas circunstancias, nace Podemos como iniciativa política con el objetivo de interpelar al viejo pacto social cada vez más quebrado y alertar de que el consenso del pasado se sigue descomponiendo a fuego lento.

Podemos presenta un relato responsable dirigido a la mayoría social, claro y directo, serio y riguroso, abandonando el derrotismo y los subterfugios, denominando a las cosas por su nombre, y logrando acompañar cada crítica con una solución concreta. Podemos plantea como necesidad imperiosa recuperar la economía al servicio de la gente. Su propuesta económica tiene como principal objetivo acabar definitivamente con la estafa democrática y económica que se ha venido produciendo. Podemos llega con la saludable intención de disputar ese sentido común económico que venía instalándose por arriba sin atender a todo lo que venía pasando por abajo. Esta fuerza política considera que “lo posible, lo que se puede, lo que es verdaderamente pragmático” debe ser aquello que realmente es beneficioso para la vida cotidiana de cada ciudadano. Se trata de poner la economía al derecho, y no dejarla más tiempo al revés; se trata de acabar con esa injusta ley del embudo de orden neoliberal que hace de la economía un mal repartidor de riqueza, es decir, “estrecha para una mayoría y muy ancha para unos pocos”. Podemos se presenta como alternativa económica cuestionando al modelo fallido desde sus propias entrañas, desde sus corruptas y anquilosadas estructuras e instituciones, acusando a los responsables con nombres y apellidos, haciendo algo que la economía dominante ha declinado hacer, esto es, “llamar al pan, pan, y al vino, vino”.

Esta iniciativa emergente ha comenzado a inquietar (y mucho) a esa minoría enriquecida que ya no sabe cómo persuadir a la ciudadanía de que lo pragmático es seguir caminando hacia el precipicio, hacia una década perdida. Su impotencia se explica porque advierten que su mensaje económico ya no cala, que ha dejado de ser creíble. Y porque además enfrente tiene a Podemos, que llega sin ataduras a ningún capital privado, con un mensaje que tiene cada vez más eco entre los ciudadanos, y que no inventa nada sino todo lo contrario; simplemente se convierte en portavoz del malestar generalizado en la ciudadanía que poco a poco va dejando de tener una paciencia infinita.

Este escenario explica que la crítica contra Podemos desde la elite dominante alcance límites insospechables. Entre los miles de improperios que lanzan, destaca el orquestado cuestionamiento sobre cuán posible, pragmática y viable es la propuesta económica de esta iniciativa política ciudadana. Ahora que el discurso económico de Podemos tiene gran aceptación y legitimidad entre mucha población, entonces, el objetivo opositor (sea desde el PP o el PSOE) es afirmar que “el programa económico jamás podría llevarse a cabo”. Abren así un nuevo flanco de batalla después de sentir por primera vez en muchos años que peligra su chiringuito económico. La diatriba contra Podemos se centra en lo económico en base a una mezcolanza de propaganda del miedo y profecía de lo imposible. Poco tiene de sustento esta estrategia de acoso y derribo, porque la propuesta económica de Podemos, por un lado, no genera miedo sino esperanza, y por otro lado, es plenamente realizable si la voluntad mayoritaria así lo decide.

Hasta el momento, el único documento programático disponible en materia económica es el que forma parte del programa electoral para las elecciones europeas (que sin lugar a dudas ha de ser concebido como tal, y no como un programa para elecciones generales en España). Sin embargo, es posible identificar en él una propuesta absolutamente verosímil, factible y viable,  articulada en base a estos diez principales ejes:

1. Auditoría de la deuda contratada, pagar la deuda legítima, pero reestructurándola para que realmente sea posible hacer frente a su pago.

2. Prioridad del pago de la deuda social por encima de cualquier otra deuda.

3. Acabar con la dependencia de la política económica española de las agencias de (des)calificación de riesgo (que nunca se presentaron a elecciones).

4. Un sistema financiero virtuoso en sintonía con la economía real y productiva.

5. Una política económica democratizadora y humanista que garantice los derechos sociales para todos, sin excepciones.

6. Recuperar el control público de los sectores estratégicos, esto es, reapropiarse de la soberanía que fue expropiada durante las pasadas décadas neoliberales.

7. Una política tributaria socialmente eficiente, con capacidad recaudatoria, con criterios de equidad, y de tolerancia cero contra la evasión y los paraísos fiscales.

8. Otro modelo productivo con mayor valor agregado, anclada en el conocimiento, en la ciencia y tecnología, en la innovación e investigación.

9. Política económica que jerarquice la creación de empleo digno en la que no puede existir inseguridad jurídica a favor del despido ni la precariedad laboral.

10. Política monetaria y Banco Central Europeo para otro modelo de desarrollo.

Estas son algunas líneas de la propuesta económica de Podemos que tanto incomoda a los poderes económicos conservadores que venían construyendo su hegemonía a partir de hacernos creer que su sentido común era el único sentido común posible entre todos los sentidos comunes. Así nos fueron convenciendo de todo aquello que es imposible y que no podemos ni intentar cambiar; nos despojaron hasta de las ganas de hacerlo. Creyeron que podrían seguir con sus mensajes de austeridad y sacrificio, persuadiéndonos de que por ejemplo la ejecución de un desahucio a un anciano es algo de sentido común. Se pasaron de rosca aplicando la guillotina económica a la mayoría social pensando que todo era posible gracias al control monopólico del sentido común económico. Pero no. Toda esta sarta de situaciones crueles están siendo cada vez más rechazadas por los ciudadanos. El poder económico y la casta política que lo representa ya no ejerce plácidamente ese control sobre el imaginario político y económico de la mayoría social. Podemos es consciente que ese dominio se les acabó, y por ello, ha dado un paso al frente, transcribiendo el nuevo sentido común en una propuesta económica que da respuestas y soluciones a las nuevas demandas de la mayoría ciudadana.

 

Alfredo Serrano Mancilla

Doctor en Economía. Director Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

 

Fuente: http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/opinion-actualidad/economia/10697-podemos-y-lo-que-si-se-puede-en-economia

 

twitter

JoniJnm.es

últimos comentarios

  • A palabras nazis, oídos rojos leer +
  • Hijos de puta franco os revento elle culo leer +
  • Gracias, compañero, por decir ALto y Claro, lo que... leer +
  • ¡YO MÍO! ESTA PESADILLA NO TIENE FIN, ¿LLEGARA EL ... leer +
  • magistral nuestro hombre, el que debió ser preside... leer +
  • POR TODAS Y CADA UNA DE LAS INDECENCIAS QUE SE NOM... leer +

libros

La España vacía

Agustín García Simón. Los títulos no hacen los libros, como el hábito no hace al monje, pero ayudan mucho a su contenido, trayectoria y existencia, con las que a veces se confunden. En ocasiones son tan atinados que se convierten en eficaces referencias conceptuales y, en los mejores casos, irrumpen en el caudal de la lengua como neologismos imprescindibles tras su aparición, acuñados por los hablantes con un uso frecuente y exitoso. Creo que es el caso de La España vacía. Viaje por un país que nunca fue (Madrid, Turner, 2016), de Sergio del Molino, uno de esos ensayos de la actualidad editorial que, socapa de un totum revolutum en su planteamiento y desarrollo, consigue un conjunto bien armado, original e imaginativo, porque en algunas cuestiones capitales no es menor la imaginación que le echa el autor. El libro viene circulando desde hace meses felizmente jaleado, no obstante el tema escabroso que trata, esa España interior no sólo abandonada vergonzantemente por los poderes públicos y privados, sino también despreciada con estúpida suficiencia por la otra España que su vacío hizo posible; la España  llena y periférica, donde lo más granado de su sedicente intelligentsia sigue aborreciendo con prepotencia cuanto venga de ese mar interior de tierra parda y sus montañas.

Leer más...